A CIERTA HORA- JUNIO
2022
El siguiente trabajo fue preparado
para el programa “A CIERTA HORA” de
la Editorial RUINAS CIRCULARES de la
Ciudad de Buenos Aires
En dicho programa se nos invita a seleccionar una imagen y
una palabra y sobre la base de las mismas armar una presentación donde pueden
ambas (imagen y palabra) relacionarse desde distintos puntos de vistas.
Aquí entonces, la primera presentación.
Selección de imágenes.
Dentro de las imágenes propuestas para este encuentro
seleccioné la foto de la silla. Porque motiva a reflexionar sobre ¿por qué esta
silla vacía?, lo vacío, lo ausente, alguien que se ha ido o alguien a quien uno
espera. Una silla vencida por el tiempo como arrimada al árbol para llorar lo
perdido. Todavía en espera.
La ausencia es un tópico trabajado por distintas disciplinas,
desde lo jurídico si entramos en el terreno de la desaparición de personas,
“alrededor de su ausencia se
movilizan lenguajes, recursos, oficios y mundos de vida. La ausencia es pues un
dato general de la desaparición, al menos de su acepción hegemónica, muy
localizada en el tiempo (el moderno) y en el espacio (el occidental). Es una
ausencia que duele, pero más, porque es una mala ausencia –imprevista,
catastrófica, repentina, violenta–, que se gestiona con dificultades y deja a
los que la sufren en estados individuales y colectivos para los que hay pocos
recetarios,”
Regreso al vacío: sobre ausencia
y desaparición social GABRIEL GATTI y otros.
También desde los
conflictos familiares, es decir el ausente por decisión personal, desde la
pintura, la fotografía, la escultura, etc. que han querido representar desde lo
concreto algo tan abstracto como lo ausente, lo vacío. Si bien lo que vemos es
una silla rota, que alguien cansado de no saber dónde ubicarla, decide ponerla
en la vereda para que otro la use, sin saber tal vez, que esa imagen presenta
posibilidades de análisis y representación del significado de una silla apoyada
a un árbol y hacemos todo lo posible para crear todo un mundo, aunque sea
difícil representar lo ausente.
Desde una perspectiva del arte, tal vez pensar en sillas
vacías o que representan ausencias podríamos citar las sillas de Vincent Van
Gogh
LAS SILLAS. VINCENT VAN GOGH
Esta pintura al óleo se realizó solo unas pocas
semanas antes del colapso emocional de Van Gogh y en un momento en que su
amistad con el artista Paul Gauguin se está desintegrando. Cuando Van Gogh se mudó a Arles, un
pueblo al sur de Francia, en 1888 su mayor deseo era crear una colonia de
artistas.
La elección de los objetos en la silla de Van Gogh no es casual, hay
objetos simples y cotidianos: una pipa y un paquete de tabaco. Esto se debe a
que no necesita nada más que el entorno que lo rodea para llevar a cabo sus
obras.
Por el contrario, en el caso del otro trabajo, la silla de
Gauguin, los libros y la vela indican la necesidad de que Gauguin represente a
través de la imaginación y el intelecto. Lo que ve con su mente y no con sus
ojos.
LA
SILLA DE GAUGUÍN
Compañera de la Silla de Van Gogh, en esta imagen Vincent
pretende recordar al amigo que se ha ido, evocando una situación idílica que
tampoco encontró en los últimos tres meses de convivencia
mostrándonos en este caso la silla vacía del compañero, la mejor de
la casa, para que el invitado se encuentre a su gusto en el hogar.
JOSEPH KOSUTH
Una y tres sillas. Una escultura que se considera una de las
primeras obras conceptuales que el artista concibió, siguiendo un criterio que él mismo calificó como «antiformalista» y que, con un sentido
tautológico, se aproxima a una misma reflexión desde tres perspectivas diversas: mediante el objeto (la silla), su representación o índice (la fotografía de la misma silla), y
dos elementos lingüísticos (la palabra que designa al objeto y
su definición).
Pero
como escritores lo intentamos. Como lo ha hecho el poeta salteño Darío
Villalba, entre tantos que han querido representar la ausencia, en un poema…
La silla frente al mar
Hace
tiempo otra silla fue vecina de ella
pero
ya no está y frente al mar
ha
quedado sola
Tiene
la delicadeza de una durmiente
Yo
veo la austeridad de sus partes erguirse
cuando
en la abundancia de su alrededor
comienzan
a aletear las sombras
y
poco a poco va derrumbándose el griterío
En
su obstinado esfuerzo por permanecer
de
vez en cuando la brisa
le
inventa pequeñas posibilidades de movimiento
La costumbre
del persistir tal vez esté en los clavos
o en la
intensa pasión de la madera
La parca
silueta aguanta la severidad de la luz
el salto
encrespado del agua
la constante
formulación de la rutina
Pasan
los años y sigue quedándose
aunque
ya no esté en varias partes de su entramado
Igual
contenida en su saciada inmovilidad se queda
quizás
porque sabe que no se puede corregir la ausencia
Por las
noches bajo la luna
a ras del
agua una víbora plateada le murmura
La
silla frente al mar parece preguntarse
cómo
se mancha uno de azul
mientras
serena
se
queda sobre la orilla
aprendiendo
lentamente el ahogo
Con
la obra “Tratado de arquería”, el poeta salteño Darío Alfredo Villalba, se
convirtió en el flamante ganador del “Premio Hispanoamericano Gabriela Mistral”
organizado por la Municipalidad de Vicuña y la Corporación Cultural de Chile.
Darío Villalba. Poeta salteño.
Para cerrar esta primera parte… y de la obra mencionada
anteriormente
Tres líneas del poema V
“El recuerdo
es la parte de lo
ausente que todavía se
ve”
Estoy seguro hay una silla que está en TU casa, esa, si esa
que está en un rincón esperando, añorando, provocando dolor o esperanza. Esa
silla tiene una historia y, a pesar de lo utópico de querer representar la
ausencia, TE invito a contarla.
¿Te animás? Gracias.
Palabra seleccionada: SUBURBIO
En primer lugar, la palabra me encontró en relación con la
imagen de la silla que hablamos en el bloque anterior.
Ahora bien, si nos remitimos al término SUBURBIO y buscando
la concepción de la misma desde una mirada espacial, podríamos citar el trabajo
de investigación “SUBURBIO, HIGIENE Y
UTOPÍA en el BsAs de entre siglos” del Arq Horacio Caride de Julio 1998. Del
Instituto de arte Americano e Investigaciones estéticas” Seminario de crítica.
Allí se define la idea de “dimensión conurbano” que viene a suplir el concepto de “Gran
BsAs “adoptado con el Censo de 1947. Luego de tres trabajos de investigación
sobre desarrollo de lo que significa la construcción de la urbanización que va
del centro a la periferia, nace la idea de ambiente
suburbano. Este ideario lo lleva a recorrer el camino de la concepción
de suburbio durante el SXIX.
Para finalmente arribar al concepto o a una forma particular del pensamiento
como eje estructurante del trabajo:
UTOPÍA. Relaciona entonces este concepto y nos recuerda que ya Tomás Moro,
en su concepción, tal vez moderna, del término daba un idea de “la descripción
de una placentera ciudad ideal”
Finalmente se mencionan términos como SUBURBIO en función de REFUGIO DE LA REALIDAD QUE NO SE PUEDE MODIFICAR.
También sugiero leer el trabajo de DESIGUALDADES, HABITAT Y
VIVIENDA EN AMÉRICA LATINA. Un trabajo muy interesante de María Mercedes Di
Virgilio en la página NUEVA SOCIEDAD, sobre el problema del espacio suburbano
en pandemia.
Desde una mirada artística podríamos citar la serie “Juanito
Laguna remontando un barrilete” 1973 y “Juanito Laguna entre latas” 1972 de
ANTONIO BERNI que junto a Ramona Montiel son personajes que representan a los
sectores más bajos y olvidados de la sociedad.
O la obra “Barrio” de 1953 de la figura multifacética del
arte como fue Xul solar
Entonces sobre esta tríada CONURBANO-UTOPÍA-SUBURBIO y
considerando la importancia del espacio
en toda obra literaria, en función de la ubicación de las acciones/ secuencias
narrativas voy a mencionar la obra
EL BALDÍO. Del paraguayo
AUGUSTO ROA BASTOS. (leer citas)
AUGUSTO ROA BASTOS
Cuentos completos.
Editorial servilibro
El baldío (fragmentos)
“No tenían
cara, chorreados, comidos por la oscuridad. Nada más que sus dos siluetas
vagamente humanas, los cuerpos reabsorbidos en sus sombras. Iguales y sin
embargo tan distintos. Inerte el uno, viajando
a ras del suelo con la pasividad de la inocencia o de la indiferencia más
absoluta. Encorvado el otro, jadeante, por el esfuerzo de arrastrarlo entre la
maleza y los desperdicios.
(…)
El olor del
agua estancada del Riachuelo debía estar en todas partes, ahora más con la
fetidez dulzarrona del baldío hediendo a herrumbre, a excrementos de animales,
ese olor pastoso por la amenaza del mal tiempo que el hombre manoteaba de tanto
en tanto para despegárselo de la cara.”
Es indudable que no podemos dejar de
lado la idea de pertenencia al barrio, también trabajado en varias obras
literarias
Nadie puede olvidar el inicio del cuento “El hombre de la esquina
rosada” de Borges.
“A mí, tan
luego, hablarme del finado Francisco Real. Yo lo conocí, y eso que éstos no
eran sus barrios porque él sabía tallar más bien por el Norte…”
O En “Aguafuertes porteñas” de Roberto Arlt
“Silla en la vereda”
Llegaron las noches de las sillas
en la vereda; de las familias estancadas en las puertas de sus casas.(…) Yo no
sé qué tienen estos barrios porteños tan tristes en el día bajo el sol y tan
lindos cuando la luna los recorre oblicuamente (…) silla cordial en la puerta
de calle, de la vereda, silla de la amistad donde se consolida el prestigio de
urbanidad ciudadana(…) silla que se ofrece al joven que
es candidato para noviar (…) Pero tenga cuidado con la silla, socio, importa
poco que sea de Viena o que esté esterillada con paja brava del Delta…los corazones son los mismos.
De mi novela EL FANTASMA DE LA
LUNA. Edit. Ruinas Circulares 2021, cito un breve fragmento donde se marca una
idea de urbanización que está desapareciendo…
“A los ocho años vi un fantasma.
Estaba junto al ropero antiguo de la abuela, en esas casas chorizos que se
construyeron en el barrio de flores y en todos los barrios y ciudades de
Argentina. Allí nacieron y murieron generaciones enteras de mestizos argentos
producto de la rara fusión entre los de acá y los de allá.”
Finalmente, la mirada de alguien
que viene desde el interior y ve lo urbano y lo suburbano como espacio que da
miedo y al que debe acostumbrarse.
De LOS LLANOS. Federico Falco Finalista premio Herralde de Novela.
En su capítulo JUNIO. Páginas 147-148. Sostiene:
“Ese miedo en las manos sobre el
volante al entrar en Buenos Aires. El temblor. El cuerpo que tiembla. Qué estoy
haciendo, qué es esto. Una locura. El estómago se contrae, las manos se crispan.
Querer retroceder, olvidar, abandonar, pero obligarse a seguir adelante, porque
va a estar todo bien.”
“…Piero el mejor colchón. Gaucho
indumentaria resistente…(…) Panamericana. Dos carriles. Cuatro carriles. Seis carriles.
Todos llenos de autos. Todos a velocidad máxima. Verse obligado a entrar en el
flujo. A seguir. La corriente que te arrastra. No hay retorno. Ya está. No
puedo parar. Ya estoy lanzado”
IGNACIO
VILLANUEVA.
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